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Alejandro Finzi presentó en el Teatro Cervantes su libro “OBRA REUNIDA”

Sábado, 10 de agosto de 2013

Obra Reunida

El querido Alejandro Finzi presentó el Viernes 09 de Agosto su libro “Obra Reunida” en la sala “María Guerrero” del Teatro Nacional Cervantes. En una emotiva conferencia el dramaturgo patagónico y sus invitados Julia Elena Sagaseta y Enrique Dacal hicieron un repaso de algunas de las piezas que integran esta edición que contiene dieciocho obras escritas entre 1981 y la actualidad.

Si pueden busquen este libro de “ediciones con doble Z” y del Instituto Nacional del Teatro y permítanse ingresar al mundo que nos ofrece Alejandro, un mundo lleno de imágenes y sonidos que llegan desde la Patagonia y nos envuelve de diversas maneras.

No puedo dejar de compartir lo siguiente: Cada día me convenzo más de que Alejandro es maravilloso, como escritor y como persona. El amor que siente por el teatro y por Laura se le nota en la cara y en las palabras.

Gracias Alejandro por todo lo que nos regalás con tus obras.

Aquí y allá lo mismo…

Martes, 14 de agosto de 2012

Al teatro independiente de las ciudades de Buenos Aires y Córdoba los emparenta la desidia.

Aquí les comparto el último pronunciamiento de los artistas de la escena cordobesa.

“Desde hace unos largos años, las políticas culturales cordobesas -tanto municipales como provinciales- han quedado libradas a la buena, mala, ineficiente, pobre, mezquina decisión de los políticos de turno. Se deduce de esto que ya no se trata de gobiernos de determinado signo político, sino de una desidia cordobesa ya naturalizada hacia sus artistas. Desidia es la palabra, entonces, que define las ausentes políticas culturales de estos años.
Frente a esta situación, los artistas de esta ciudad seguimos produciendo, asumiendo con pasmosa naturalidad la indiferencia gubernamental hacia nuestro trabajo. Indiferencia que, de tanto en tanto, intenta ser apaleada con alguna que otra convocatoria, algún que otro festival, algún que otro premio. Eso, por supuesto, no agota el problema. Espejitos de colores nos hacen creer, y le hacen creer a la comunidad toda, que tras esos eventos esporádicos se evidencia una preocupación legítima por la dinámica cultural de nuestra provincia. Pero los espejitos de colores, lo sabemos, son espejitos de colores. Esa es su condición, su metáfora, su potencia: se rompen, no tienen valor simbólico real, no pasan de ser meras distracciones para los problemas de fondo.

Actualmente, tanto municipalidad como provincia tienen una deuda que ya cumple un año con muchos grupos de teatro locales. Una deuda que, por lo visto, cumplirá varios meses más. Para ser más precisos, nos adeudan el pago del Fondo estímulo a la actividad teatral independiente, edición 2011, realizada en julio del año pasada; las funciones del Festival Sres Niños al tearo, edición 2011, el 50% de los premios a la producción conocidos como TEATRES, así como los apoyos a la producción de la Convocatoria de Artes escénicas.
Un año de deuda.
Muchos de nosotros vivimos de la producción teatral. No es un hobbie. No es un pasatiempo. Es nuestro trabajo. El arte, en todas sus manifestaciones, es y fue desde el inicio de la humanidad, un espacio de reflexión, disfrute, uno de los espacios políticos por excelencia. Que se siga menospreciando nuestro trabajo es insostenible, degradante, indigno.
Es por esto que decidimos, conjuntamente, visibilizar esta situación.
Nosotros, como creadores, vamos a seguir produciendo. Porque amamos lo que hacemos. Tenemos la suerte de hacer lo que amamos. Eso no le quita al gobierno la obligación (contractual, de hecho) de pagar lo que debe.
Creemos necesario VISIBILIZAR la situación decadente en la que se encuentra el gobierno municipal y provincial con la comunidad teatral de Córdoba.
NECESARIO.
IMPRESCINDIBLE”.

“La estética da sentido, es política”

Martes, 24 de julio de 2012

Acá les comparto una Entrevista realizada a Mauricio Kartun por Eduardo Sartelli, director del CEICS. No se la pierdan, vale la pena leerla y sobre todo pensarla:

Mauricio Kartun es un reconocido dramaturgo y director teatral. Ha escrito más de 30 obras representadas en el país y en el extranjero. Aquí, nos ofrece una charla sobre la formación del artista y la relación entre el arte, la política y la historia argentina.

El pasado sábado 19 de mayo, en el marco de la cátedra de Historia Argentina III “B”, de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Eduardo Sartelli entrevistó a Mauricio Kartun. La charla recorrió la vida del dramaturgo y, a través de ella, buena parte de los acontecimientos fundamentales de la historia argentina. La infancia, la escuela, la política y, por supuesto, el teatro son objeto de reflexión. Aquí, un resumen de lo mejor de esta conversación.
Mauricio, le pedimos que nos cuente su historia personal, la historia en la que alguien se transforma en algo un tanto extraño (para un historiador), que es un dramaturgo…
Yo llego al teatro de una manera un tanto paradójica. Soy nacido en San Martín, Provincia de Buenos Aires, de ahí, de San Andrés. Vengo de una familia de clase media, con una marcada cultura del trabajo, del trabajo por encima de todas las cosas. Incluso, por encima del pensamiento, de la formación. Mis viejos tenían muy poco acceso a la educación. Ninguno de los dos había terminado el colegio primario. Yo era un lector obsesivo desde muy chico. Un lector con energía acrítica. Es decir, tenía la sensación de que había que abarcar. Tenía mucha avidez y mucha gula en relación a la lectura. Entonces mis viejos me abrieron una cuenta corriente en un kiosco que había a una cuadra de mi casa, que vendía desde revistas, diarios, hasta los libros de acceso popular de ese momento. La condición de la cuenta era que yo podía comprar todo lo que fuese para leer y nada más. Entonces yo compraba de manera irrestricta desde las revistas de historieta (hablábamos recién de una obra mía Chau Misterix, bueno, Chau… es resultado de ello) hasta libros. Tuve acceso a cierta zona intermedia de la cultura, por ahí se mezclaba un nombre interesante, y por ahí se mezclaba mucho libro de aventuras. Y esto condimentado con un tipo que repite tres años el colegio secundario, un tipo que echan de tres colegios. Mi viejo muere cuando yo era adolescente. Él tenía un puesto en el Mercado de Abasto de San Martín. Entonces, mi hermano y yo tomamos ese lugar. Empiezo a trabajar allí y, en el ínterin, yo ya tenía 19 años y seguía el colegio secundario. Yo nunca pude aprender, por ejemplo, el procedimiento matemático de la división. Vos me decías “1250 dividido 52” y yo no tengo idea de cómo se hace. Es decir, puedo plantearme eso ahí, pero no tengo la capacidad de hacer el proceso de abstracción por el cual eso se produce. Yo creo que frente a la imposibilidad de poder crecer en un pensamiento abstracto, empecé a crecer en un pensamiento narrativo. Es decir, entender que la realidad puede concentrarse en narraciones, en formas, en relatos. Que eso es lo que yo encontraba en la literatura. Y yo creo que un tipo que escribe siempre empieza leyendo. Yo creo que un escritor es un lector especializado. Es un tipo que, en algún momento, la propia lectura lo dejó.
A mí eso me lo descubrió, muy casualmente, un fenómeno azaroso. Yo no prestaba mucha atención, entonces me decían: “Usted se va a llevar la materia, pero por favor lo que le pido es que no moleste”. Entonces un día, el profesor de italiano me dijo: “Yo le voy a proponer un pacto de caballeros: usted puede no hacer lo que yo digo en clase. Yo lo dejo leer, no le voy a interrumpir eso, pero no moleste. Eso no significa que usted vaya a aprobar la materia, pero yo no lo voy a interrumpir si su decisión es leer”. Era la primera vez que un docente me proponía un pacto de caballeros. En general, el tipo que anda mal en el colegio la liga. Entonces me puse a leer en las clases de italiano. Sentí que no podía traicionar a ese profesor. Era la primera vez que alguien me trataba como un adulto. Y descubrí tempranamente el placer de hacer arte violando los tiempos profanos. Entendí que al tiempo de la producción se lo puede hacer estallar creando un pequeño paraíso sagrado. Es decir, creando en el medio del lugar donde vos tenés que estar produciendo, un lugar donde no producís y ejercés esa energía contracultural, que tiene un papel infame: robarle tiempo al trabajo. Entonces, las clases de italiano se transformaron en una especie de curioso paraíso al que yo esperaba. Yo después en mi casa no escribía. Escribía en las clases de italiano. En el momento que lograba robarle a la institución. En ese campo escribí tres libros.
Pasar el cuento a máquina era un todo un trabajo. Además tenías que escribir con dos dedos, tenías que tener máquina de escribir… Entonces mi novia me dijo: “¿Querés que pase en limpio los cuentos?”. Eso me obligó a la segunda de las energías, que es la gran energía creadora de corregir. Y lo que yo había escrito era una porquería, como son siempre las primeras versiones. Uno entiende siempre que lo primero que produce es malo. Aprender esto es también incorporarse a la energía de la creación. Escribir bien no existe. Escribir bien es un invento de las maestras. No existe el concepto de escribir bien, porque esto significaría que yo en el mismo momento que ejerzo la libertad de trazo estoy ejerciendo la belleza y la trascendencia de un texto. Lo que
existe es volcar una energía que luego será corregida sucesivamente, hasta que encontramos lo que llamaríamos la buena escritura. Descubrí entonces, simplemente por tratar de seducir a aquella rubia, el poder de corregir. Y corregí, y además lo pasé… y se lo llevé. Después releí los tres cuentos que había escrito y me di cuenta que había dos que eran insufribles, que había uno que estaba bueno. Que había tomado, como pasa siempre en las primeras escrituras, de un sentido y una forma exterior de un cuento de Abelardo Castillo que se llamaba “Conejo”. Quiero decir, había encontrado que ese cuento tenía algo de monólogo, de un monólogo interior de alguien que hablaba en forma coloquial, de su propia lengua popular, que me gustaba mucho.
En la galería Plaza, en San Martín, había una librería que me fiaba. Y un día, seguramente cuando fui a renovar el crédito, encontré un cartelito de un concurso literario, que organizaba una editorial (Diálogos) muy vinculada al Partido Comunista (de hecho la librería estaba muy vinculada al PC), y como yo vengo de familia PC, había algo ahí que había que apoyar. Entonces, presenté este cuento. Cuatro meses después recibí una especie de baldazo el día que llegó el telegrama a mi casa, diciendo que había ganado el primer premio de este concurso, que iba a ser publicado. Eso fue decisivo. Seguí un largo tiempo en el Mercado de Abasto. Creo que estaba muy bueno alternar cierta época de formación artística, militancia y trabajo que duele. Entrás a laburar a las tres de la mañana. Hay que ir sin dormir, o dormís una hora. Aprendí a dormir 20 minutos profundamente. Después, en un momento, empecé a sentir, en una época de politización algo más furibunda, que toda relación con lo comercial envilecía…y me equivoqué… (risas).
La última de las facetas de laburo de esa época fue en la película Los hijos de Fierro. Yo era “especialista en murga” y Juan Carlos Gené -que era un amigo querido, un referente de ese momento- trabajaba en la película de Pino Solanas (que era una de esas películas de la época, todavía hoy uno la ve medio pesada). Juan Carlos quería meter canciones de murga y entonces me recomienda a Solanas para que yo las escriba. Y yo me transformo en poeta murguero. Empiezo a escribir y escribo ahí dos milongas, que grabó luego Zitarrosa y que están en la película. En ese momento se asomaba el Golpe. Mi compañera y yo, creo que con absoluta ingenuidad, decidimos quedarnos. Vino el golpe y, por supuesto, toda actividad cultural desapareció. Hicimos un
intento: mi grupo de teatro se llamaba “Cumpa”. Obviamente en 1977, cuando estrenamos la primera obra, tuvimos que cambiarle el nombre. En el año ’78 entré a trabajar en el taller de dramaturgia de Ricardo Monti. Monti es el gran maestro, es un creador, un tipo capaz de cambiarte la cabeza. Y me la cambió. Entendí muy rápidamente una serie de cosas trabajando con él, y a partir de ello, lo primero que yo escribí trabajando en el taller es “Chau Misterix”, y a partir de ahí empecé un trabajo en lo que uno podría llamar el campo profesional, sabiendo que, en realidad, no existe tal cosa. Bueno sí, existe tal cosa y yo no podía considerarme como tal, porque nunca trabajé de manera plena en el campo de la profesión.
Después del golpe, en el ’77, vino un momento de hambre. El hambre es cuando en tu casa no estás acostumbrado, cuando decís “no hay guita para comprar comida”, y hay que juntarse entre cinco e ir a comprar, a un almacén por mayor lentejas y ese tipo de cosas. Bueno, la sensación de no tener un mango durante mucho tiempo. Entonces, un director de películas clase X, que había sido asistente de la Coca Sarli me dijo “¿Te animás a trabajar como actor?”. Y entonces, me empezó a recomendar como actor. Trabajé con Porcel, Olmedo, Andrea del Boca y Palito Ortega…
¿Cuáles fueron tus influencias?
Yo tenía dos referentes, Pino Solanas y Augusto Boal, un brasilero, creador del teatro del oprimido. En 1970, Augusto Boal llegó a la Argentina, con un espectáculo que había montado en Brasil. Un espectáculo desaforadamente político y divertido. Yo venía de querer hacer teatro político y estaba tratando de pensar, ¿cómo hago para hacer teatro político, siendo que todo el modelo de teatro político que conozco me aburre de una manera sustancial? A mí no me divertía Brecht, porque se hacía en un estado de solemnidad horrorosa. Se lo pensaba en un sentido culto, en un sentido de reverencia. Y Boal llegó con esto: seis personas que divertían, que bailaban y que, sobre todo (hoy podría decirlo), eran incorrectas. Es decir, que también desde la estética habían creado una forma contracultural. Había algo de cierto respeto que no funcionaba. Cuando yo encontré eso, encontré el verdadero salto. Esa especie de marxismo carioca que tenía Boal, que era muy desaforado y a la vez muy raro, muy pedagógico.
Luego, Ricardo Monti. Y luego, gente con la que yo trabajé, que de alguna manera, se construían como el modelo, Juan Carlos Gené y Pino Solanas, en aquel momento. Pino para mí fue muy importante. Los caminos de la vida, los caminos del arte y por último los caminos de la política nos dividieron. Pero yo recuerdo hasta el día de hoy, antes de viajar a Europa, a su exilio, una proyección clandestina de Los hijos de Fierro, donde nos juntamos ocho personas simplemente a ser testigos de la existencia de la película, para dar testimonio de ello. Si ustedes ven Los hijos de Fierro, es conmovedor. La película termina con los hijos de Fierro, que se van cada uno por su lado. La sensación era…una sensación de catástrofe. Pino fue en ese momento un gran referente. Después, agarramos para lugares diferentes.
Y luego, en otros planos, en el plano de referentes culturales: Armando Discépolo y Roberto Arlt. Roberto Arlt, una vez más, por cierta hipótesis contracultural de su escritura. Discépolo, porque creo que es el verdadero genio del teatro nacional. Todavía sigo, en términos de analista profesional, examinando sus obras y llego a la conclusión de que son de una perfección formal muy sorprendente. Además, ha creado obras trascendentes en el tiempo, lo que no todos los autores argentinos han logrado. Hoy todavía vos podés hacer Babilonia de Discépolo. Todos los años hay cinco grupos que la hacen. Porque nunca se ha hecho una metáfora, una alegoría más poderosa que la que uno ve en Babilonia sobre lo que uno llamaría la constitución del ser nacional.
Hay una influencia que no mencionaste y que se ve claramente, a mi juicio, en algunas obras: el tema del cómic y la “sub-literatura”
popular, como en “Chau Misterix”…
Cuando vine a estudiar, el primer curso que hice era un curso en un lugar que se llamaba Slight Center. Era una porquería. Entonces fui a hacer un curso de literatura de vanguardia con Juan Jacobo Bajarlía. Yo vengo de un barrio, ¡a mi me gusta la murga! (risas). Yo no decía nada y me cuidaba mucho de parecer culto. Por supuesto, eran absolutamente inconfesables mis gustos. A mí me gustaban mucho los recitadores criollos, la poesía. El recitado criollo es una especie de mezcla entre el mal gusto, el humor y lo emotivo. Yo lo oculté durante mucho tiempo, y un día comprendí que yo podía escribir bien cuando seguía el impulso de mi modelo interior, que cuando quería seguir el impulso del modelo exterior me salía horrible. ¿Por qué? Porque en realidad no producía sentido y forma, sino que copiaba forma. Esto es exactamente lo mismo que cuando vos dibujás. Si vos dibujás soltando la mano, seguro que dibujas algo armónico. Pero si vos agarrás un cuadro de Picasso y lo querés reproducir, te va a salir una porquería. Porque la creación siempre es energía y flujo. Cuando vos trabajás sobre un modelo, no hay energía ni flujo, lo que hay es una especie de copia lenta, trabajosa y tortuosa. Entonces, claro, era una contradicción muy grande: pensar en los géneros populares como una forma expresiva legítima y reciclable. Yo tomaba cosas de la historieta, tomaba cosas del folletín, tomaba cosas de la poesía gauchesca, tomaba cosas de las novelas de aventuras y las pasaba a teatro.
Hay algo muy realista, pareciera que los personajes más que individuos son clases. En “Salomé de chacras” es muy claro. Pareciera que las obras que vos planteás son casi una escenificación de la lucha de clases.
Seguramente esto tenga que ver con mi formación. Suena ampuloso decir que tengo una formación marxista, pero lo que yo tengo es una mirada, incluso de lo familiar, de pensamiento constituido. Yo a los 14 años iba a la escuela con la revista Juventud. Es decir, las formas que uno constituye como cotidiano implican analizar las formas, la realidad a partir de ciertas hipótesis, que luego puede que vayan cambiando. Pensemos en esto, Nietzsche dice: “La metáfora no quiere decir, la metáfora dice”. La metáfora no es unívoca. No quiere decir una cosa, sino que emite sentido y lo poderoso lo constituye el sentido que yo le doy. No todas mis obras son manifiestamente políticas: algunas lo son de manera implícita y otras parecerían no serlo. Ahora, aquellas que lo son corresponden a mi encuadre y mi encuadre tiene que ver con mi mirada sobre el capitalismo, con una forma ganadora y constructora de un modelo destructor, poderosamente represivo, extraordinariamente inteligente, profundamente seductor. Siempre mi mirada va a decir lo mismo, la relación entre el hombre y el capital, y cómo esta presencia, de alguna manera, construye sentido.
En “Salomé de chacra” me di el gusto de poner una parte donde un anarquista grita unas verdades que yo, cuando las escribí, pensaba corregir. Sin embargo, terminé no corrigiendo nada. Terminé dejando la idea de que la familia es una célula de acumulación, que justifica el hecho de la trascendencia del capital en la hipótesis de legarle a los hijos la existencia de su acumulación, a partir de la ley de herencia y que si no existiese, crearía un flujo de acumulación completamente distinto. Nadie guardaría nada sino existiese la herencia. El dinero circularía de otra manera, creando una falta de exigencia en relación a las horas de trabajo (cito a Paul Lafargue). Entonces, eso que gritaba el anarquista, Juan el Bautista, son presupuestos de cierta prehistoria bolche, que en algún momento también estalló en los noventa, cuando empecé a investigar sobre el anarquismo, cuando entré en una zona más prehistórica y empecé a incorporar, también, la idea de la política como algo mas filosófico y no solo como algo cotidiano. Siempre pienso en el anarquismo
como la hipótesis más poética de impugnación del sistema. No tanto como la creación de un mecanismo de explicación lógica e inmediata, sino como una impugnación profunda, tanto poética como filosófica. Esto es parte de mi encuadre y siempre va a estar presente cuando uno escribe, salvo que uno cambie.
A veces pienso que no se termina de hacer arte. ¿Qué es el arte? Yo lo pienso de una manera metafísica: creo que es la única posibilidad que tenemos los seres humanos, de manera natural, de acceder a una forma de construcción del sentido gozosa, nueva e impugnadora del sentido anterior. La otra forma es la filosofía, pero no esta a la mano, no tenemos la posibilidad de acceder a la filosofía para desarmar y desconceptualizar la red conceptual que tenemos. Sin embargo, las buenas obras de arte tienen esa voluntad trascendente y esta siempre es contracultural, desconceptualizadora.
Cuando alguien frente a una obra de arte -un cuadro, una poesía- siente desarmarse su red de conceptos y logra rearmar el rompecabezas de otra manera, entonces el arte cumplió su función. Nosotros no podríamos vivir hoy sin la actividad artística. Es el contacto con lo artístico lo que continuamente te está mostrando la realidad de otra manera. Y esto es lo que nosotros tocamos, lo sepamos o no, en el arte. Algunos van al arte engañados por ciertas fórmulas de atracción que tiene el arte: la belleza y el entretenimiento. No está mal. Yo creo que la belleza y el entretenimiento son atributos que tiene el arte para hacer lucir y, una vez adentro, desorganiza, desconceptualiza y permite reorganizar. Yo siempre digo que el arte tiene la misma sabiduría que tienen los genes. Los genes humanos, por ejemplo, tienen la sabiduría de la reproducción basada en el atractivo. El arte tiene un fenómeno parecido. Tiene ciertos mecanismos de belleza y entretenimiento. Sin embargo, una vez que está adentro hay dos posibilidades: o te cambia la cabeza o no. Sí así lo hace, es algo trascendente y si no, es algo comercial. El arte comercial es aquel que simplemente utiliza el atributo erótico sin voluntad reproductiva, sin voluntad trascendente. A esto, con el tiempo, se lo llama pasatiempo. Significa ir a descerebrarte a la calle Corrientes, de la misma manera que te descerebrás viendo a Tinelli. Yo creo que el arte verdadero es el que desconcierta, que continuamente toma, a partir de la forma y el sentido, mecanismos que pueden romper con otros mecanismos internos. Alguna gente no lo vive placenteramente, porque necesita que confirmen su forma de vivir. Entonces, hay gente que va a ver Salomé de chacra o El niño argentino y se va a la media hora, porque no la puede soportar.
Porque esa estética tiene una voluntad diferente, no le propone el mismo goce domesticado. Esto no habla mal de ese espectador, pero yo no haría una obra sobre ese goce de domesticación. Yo tengo 40 años en esto y continuamente me han propuesto trabajar en teatro comercial. Yo no puedo trabajar en eso porque no siento deseo, no me produce ese deseo. Lo comercial domestica, porque la estética da sentido, es política, es ideología.

Link de la nota: http://www.razonyrevolucion.org/ryr/index.php?option=com_content&view=article&id=2049:qla-estetica-da-sentido-es-politicaq-entrevista-al-dramaturgo-mauricio-kartun&catid=245:el-aromo-nd-67-qfuimosq&Itemid=120

DESIGNACIÓN DE UN EX COLABORADOR DE BUSSI COMO PRESIDENTE DEL CONSEJO FEDERAL DE CULTURA (escribe Carlos Alsina)

Martes, 5 de junio de 2012

El jueves 29 de marzo el Consejo Federal de Cultura designó como su Presidente a Mauricio Guzmán, ex Secretario de Cultura del condenado genocida Bussi, y actual Presidente del Ente Cultural de Tucumán.

Ahora, entre el 31 de mayo y el 2 de junio, la Secretaría de Cultura de la Nación le encomienda ser anfitrión y organizador en la región NOA de su programa Pre-MICA. Es decir que se lo sigue legitimando inclusive a nivel país, con total desprecio por lo que su figura representó y representa.

Se trata de una afrenta a la Memoria, la Verdad y la Justicia ya que, a sus antecedentes como colaborador político de un conocido represor, Guzmán suma su nefasta actividad actual en el principal cargo cultural de la Provincia.

Desde hace ocho años, cuando fue nombrado por el actual Gobernador Alperovich, han sido permanentes las persecuciones, las sanciones y los “pedidos” de renuncia a empleados del Ente de Cultura de Tucumán que se han atrevido a disentir o a no pensar como él y su cohorte adicta, como también la continuidad de procedimientos y actitudes puestos en marcha en su lamentable gestión anterior y los actos de intimidación – propios de aquel proyecto fascista del que en su momento participó – al grabar, registrar, filmar y generar inclusive falsas denuncias contra quienes se han manifestado en oposición a su nefasta política o, en el mejor de los casos, incorporarlos a sus conocidas “listas negras”, vedándoles el acceso a los espacios oficiales sobre los que ejerce potestad. Su gestión ha evitado, sistemáticamente — para manejar a su arbitrio los recursos — reglamentar leyes de enorme importancia para la actividad artística como la Ley Provincial de Teatro, o la Ley de creación del Fondo Editorial del Aconquija, entre decenas de ejemplos más.

Esta situación fue ampliamente denunciada por artistas e intelectuales tucumanos en diversas oportunidades como cuando nos opusimos a que fuera anfitrión del Segundo Congreso Nacional de Cultura, en el 2008, realizado en Tucumán, actitud de resistencia que contó con el apoyo de cientos de firmas como las de Tomás Eloy Martínez, Roberto Cossa, Liliana Heker, Jorge Boccanera, Alejandro Horowicz, Elsa Drucaroff, Pino Solanas, Ricardo Forster, Gustavo López, Laura Bonaparte (de Madres de Plaza de Mayo) Nora Cortiñas (Madres Línea Fundadora), H.I.J.O.S, etc. según se puede constatar en la edición del 18/09/2008 de la Revista Ventitrés, nota firmada por el periodista Diego Rojas.

Ahora ya no se trata de un “problema provincial que deben resolver los tucumanos” como, injustamente, hemos escuchado expresar a algunos funcionarios.

Ahora la cuestión es nacional y merece un neto pronunciamiento de todo el espectro socio-cultural del país, para apartar a Guzmán del cargo de Presidente del Consejo Federal de Cultura y de Presidente del Ente Cultural de Tucumán.

Se trata de un imperativo ético insoslayable. Nadie puede ser indiferente a esta situación. A nosotros, en lo personal, nada nos moviliza para esta acción. No necesitamos nada de él, tampoco recibiríamos nada de su mano ni de su área de gobierno ni, mucho menos, aspiramos a sucederlo en el cargo. Nos espanta y avergüenza como militantes de la cultura, cuando venimos de la reciente colocación de una placa — el 24 de marzo — en el patio contiguo a la Casa Histórica justamente en memoria y homenaje a los intelectuales y artistas asesinados por la dictadura.

Te pedimos que arbitres los medios a tu alcance, en forma personal y/o institucional, para obtener la remoción de este lamentable personaje en ambos cargos, enviando además tu adhesión — si lo deseás – a esta dirección de email carlosmalsina@yahoo.com.ar y que ayudes a difundir este mensaje entre tus amistades y relaciones.

Fraternalmente:

Carlos María Alsina. DNI 12414438. Autor y Director Teatral. www.carlosalsina.com

CHIRRIANTE PUESTA DE “CACHAFAZ”, TREMENDA Y MUY ARGENTINA

Martes, 3 de abril de 2012

Crítica de CACHAFAZ de Héctor Puyó (TELAM)

Buenos Aires, 3 de abril (Télam, por Héctor Puyo).- Una nueva versión de “Cachafaz”, de Copi, dirigida por Tatiana Santana y protagonizada por Emilio Bardi y Claudio Pazos, muestra sus particulares virtudes en el Teatro del Sur.
Obra no apta para oídos pacatos, se centra en dos personajes -el guapo Cachafaz y su amante travesti, La Raulito- que pasan hambre y necesitades junto a sus vecinos en un mítico conventillo de Montevideo, ciudad donde el autor argentino pasó su infancia y parte de su adolescencia.

Hijo del empresario y periodista Raúl Damonte Taborda y nieto de la inclasificable Salvadora Medina Onrubia, Raúl Damonte Botana (Copi) vivió luego en otros países y fue reconocido en París, dentro de un círculo de compatriotas que compartió con Jorge Lavelli, Víctor García, Jérôme Savary, Marilú Marini y Alfredo Arias.
En “Cachafaz”, obra que no llegó a ver representada, cumple un desaforado manifiesto homoerótico expresado con generosa procacidad, pero el efecto no cae en lo obsceno porque todo está dicho en verso, con octosílabos a veces forzados y muy divertidos.
El recurso no es vano, porque el asunto abreva en el sainete criollo y aun va más allá, con referencias a los orígenes de la literatura nacional de brutalidad, sangre y suciedad a la manera de Echeverría.

Quizá como nunca la escritura del autor, muerto de sida en 1987 cuando el sida era aún una enfermedad mortal, fue tan vitriólica y a la vez desaforada, tan de fiesta de “locas” en la que introduce una y otra vez la historia nacional, o por lo menos sus mitos.
Ver “Cachafaz” es introducirse en el teatro gauchesco de hace un siglo, en el radioteatro “Chispazos de tradición”, en los sainetes de Alberto Vacarezza, en los poemas de Carlos de la Púa o Iván Diez, sin que tenga importancia la homosexualidad de la pareja; tal es la marginalidad y la desesperación.

Esos anacronismos son largamente acunados por Copi, amante de algún pasado más imaginado que real, tal vez fruto de una argentinidad ausente cuyo conocimiento mayor, antes de la etapa europea, se dio con el Río de la Plata de por medio.
Por eso la directora Tatiana Santana aprieta el pedal del disparate, llena de música la escena -con intérpretes en vivo que al fin desembocan en el candombe- y logra del dúo protagónico trabajos muy disfrutables.

Claudio Pazos -quien suele brillar en sus trabajos con Carne de Crítica- compone una travesti graciosa y destartalada, desesperada por complacer a su hombre a pesar de sus carencias, y Emilio Bardi logra un cafishio de enorme simpatía, preciso en el fraseo y alejado de los roles sombríos en que suelen encasillarlo.

El disparate se adueña de la escena, porque el hambre -ella se resite al yiro, él confiesa preferir la borrachera a cualquier actividad productiva- los lleva al asesinato y al canibalismo, ya que con la carne de varios “milicos” se alimentan ellos y alimentan a varios vecinos, aun los que fueron hostiles con su comportamiento.

Hay buenos desempeños también en las actuaciones de Rosario Albornoz, Catalina Lescano, Patricia Martínez, Pilar Rodríguez Rey y Andés Granier -vecinos y “ánimas”- y Marcelo Lirio, vecino y policía.

Nada sería igual, sin embargo, sin la música de Rony Keselman tocada por Joel Maiante, Pablo Martínez y Eugenio Sánchez, el vestuario de Ana Nieves Ventura y la coreografía Mecha Fernández, que le permiten a Santana introducir novedades formles a un texto montado aquí varias veces.

“Cachafaz” se ofrece en el Teatro del Sur, Venezuela 2255, los sábados a las 22.-

Me muero en marzo…

Martes, 6 de marzo de 2012

Se viene el 2º Varieté a beneficio de la Producción de Espectáculo Unipersonal Independiente “Me Muero!!” Actúan en esta ocasión en “Me Muero en Marzo” Payasas y calaveras para Usté:

Dolly Enrriquete / Bufona: Gonorrea
Natalie Bustos Maldonado
Maximiliano Regueiro/ Los Rosados Música y Clown
Rodrigo Peiretti / Los Rosados Música y Clown
Flor Di Paolo / Clown Armanda
Melisa Otranto/ Delicia Clown
Alejandra Caputo/ Sonora Clown
Maria Pia Venturiello/ Odisea Clown
Maru Dorrego / Esperanza Digna Clown
Elsa Matteazzi / Loreleine Perez Clown

La función es para juntar dinero para una producción independiente.
Bienvenidos todos y que comience la Función
Entrada $25
Teatro 1/2 Mundo (Congreso)
Hipólito Yrigoyen 2148 2º C
Reservas 4951-8819

Primero: Las ganas de escribir, después vemos.

Martes, 6 de marzo de 2012

Así propone Alejandro Irrera el comienzo de un nuevo taller literario en Junín de los Andes, que advierto es toda una experiencia, tanto Alejandro en sí mismo como su taller. Con su desparpajo a cuestas Alejandro ofrecerá buenas llaves para acceder a la creatividad.

El taller se dictará Miércoles y Viernes en el Centro de Iniciación Artística Nº3 de 20 a 21:30Hs. Y comienza el 21 de Marzo, todos los aventureros que se le animen pueden inscribirse a partir del 07/03.

HOMENAJE

Viernes, 2 de marzo de 2012

Próximamente, en la ciudad de Zapala, el grupo teatral Hueney le rendirá homenaje a su creador; Hugo Saccoccia.

Un personaje que hizo grande al teatro patagónico, con sus obras, con su festival, con su grupo, con su mano encantada para la cocina, con su amistad, será homenajeado como corresponde, por su gente, por su pueblo y por todas las personas que lo extrañan.

Brindo por Hugo, por su magia y su legado.

Neuquinos y patagónicos agenden:

13, 14 y 15 de Abril de 2012

ENCUENTRO TEATRAL HOMENAJE

“HUGO L. SACCOCCIA”

PROGRAMACIÓN

Viernes 13: 22 hs.“¿Y mi pueblo dónde está?”, de Hugo Saccoccia, por GRUPO TEATRAL HUENEY.

Sábado 14:22 hs “Modelos de madre para recortar y armar”, de Hugo Saccoccia, por GRUPO MAMMA MÍA de Santa Fe.

“Mi género no me representa” de M. Ogando, por Pamela Horn

Domingo 15: 21,30hs.“Las Gonzalez”, de Hugo Saccoccia, por GRUPO AltroQue de Esperanza, Santa Fe.

También charlas y capacitaciones a cargo de docentes de Santa Fe y C.A.B.A. (daremos mayor información en breve)

PRODUCCIÓN GENERAL: GRUPO Y BIBLIOTECA TEATRAL HUENEY

ESTRENO ABSOLUTO EN ZAPALA  DE LA ÚLTIMA OBRA DE HUGO SACCOCCIA, “LAS GONZALEZ”

Para mayor información ponete en contacto a través de los siguientes caminitos de comunicación:

fabi-lareina@hotmail.com o al celular 02942 – 15577245

Entradas anticipadas en venta (ABONOS, cantidad limitada!),con un valor de $ 80 para los tres días!

Ensayando…

Lunes, 23 de enero de 2012

El mágico momento del ensayo, de empezar a explorar al personaje, es tan único y particular que se vive como un sueño.

Inscripciones abiertas a los TALLERES DE TEATRO 2012 en Belgrano – C.A.B.A.

Jueves, 12 de enero de 2012

Ya están abiertas las inscripciones para los talleres de teatro que comenzaremos a partir del lunes 02 de Abril 2012. El taller de teatro se dicta en Espacio ALDONZA, Sucre 1920, esquina 3 de Febrero en el barrio de Belgrano, esto es a una cuadra de Barrancas de Belgrano.

Este año el taller lleva por nombre “LA CONQUISTA DE LA ESCENA” y está dividido en dos grupos: PRINCIPIANTES e INTERMEDIOS.

En principio los horarios de los talleres serán los siguientes:

LUNES de 18 a 20Hs. Nivel Intermedio

LUNES de 20 a 22Hs. Nivel Inicial

MARTES de 18 a 20Hs. Nivel Inicial

MARTES de 20 a 22Hs. Nivel Intermedio

MIÉRCOLES de 19 a 21Hs. Nivel Intermedio

Todos los horarios están sujetos a modificación, esto va a depender de la disponibilidad de los participantes, por eso los invito a consultar en caso de que no les coincida ninguno de éstos.

Para mas detalles sobre el taller y el método de trabajo pueden escribir a teatro@marcelolirio.com.ar o a lirioteatro@gmail.com

Feliz comienzo de año y hasta pronto!